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Interoperabilidad

Interoperabilidad y Salud, cosa de todos

La cantidad de sistemas informáticos que conforman el ecosistema de aplicaciones en el mundo de la salud hace necesario que, tarde temprano, éstas tengan que comunicarse de una forma o de otra.

Muchos son los objetivos que perseguimos cuando conectamos sistemas entre sí. Entre ellos podemos destacar:

  • Mejora en la calidad de la atención a los pacientes, al disponer los profesionales de más información y en menor tiempo.
  • Reducción de costes, eliminando duplicidades en pruebas diagnósticas.
  • Mejora de la eficiencia general del sistema sanitario a través de repositorios comunes, centralización de la información, sistemas de explotación de datos, etc.

¿Qué es la interoperabilidad?
Según el Real Decreto 4/2010 por el que se regula el Esquema Nacional de Interoperabilidad en el ámbito de la Administración Electrónica, la interoperabilidad se define de la siguiente manera:

La interoperabilidad es la capacidad de los sistemas de información y de los
procedimientos a los que éstos dan soporte, de compartir datos y posibilitar el intercambio
de información y conocimiento entre ellos.

Ateniéndonos a esta definición, destacamos dos conceptos fundamentales que dan sentido a la interoperabilidad:

  • Comunicación: el primer gran objetivo que se trata de conseguir es el envío de información (datos) entre todos los sistemas implicados.
  • Conocimiento: pero además dichos datos deben ser comunicados de forma que los sistemas receptores sean capaces de comprenderlos y utilizarlos de forma eficaz.

Estos dos grandes objetivos son los que se persiguen siempre que se aborda un proyecto de interoperabilidad entre sistemas: enviar información y hacer qué esta pueda ser entendida por los sistemas receptores de forma que puedan utilizarla de manera integrada.

Niveles de Interoperabilidad
En su sentido más amplio, se reconocen los siguientes niveles de interoperabilidad:

  • Técnica: para que exista la interoperabilidad, los sistemas deben estar conectados mediante redes y protocolos que permitan el intercambio de la información.
  • Estructural: el intercambio de información se realiza de forma estructurada mediante mediante mensajes simples.
  • Sintáctica: se emplean estructuras de comunicación más avanzadas, basadas en estándares y empleando vocabularios comunes.
  • Semántica: utilizando modelos de referencia y terminologías clínicas, se amplia la capacidad de intercambio de los sistemas, permitiendo un uso efectivo de la información intercambiada.
  • Organizativa: los sistemas se integran de tal forma que comparten reglas de negocio y procesos.

Es evidente que el objetivo final de un esquema de interoperabilidad debe ser alcanzar los niveles superiores, semántica e incluso organizativa. Sin embargo aún estamos lejos de alcanzar plenamente dichos niveles.

Situación Actual
Mucho hemos avanzado en los últimos años hacia la estandarización de las comunicaciones entre sistemas en el ámbito sanitario. El esfuerzo de muchos organismos internacionales y locales ha dado lugar a un conjunto de protocolos, perfiles y guías que se emplean de forma habitual en todos los procesos de interoperabilidad y que conforman un marco de trabajo estable para todos los profesionales. HL7, como estándar “de facto” entre industria y organizaciones sanitarias, nos permite a todos emplear un “lenguaje” común que simplifica en gran medida los proyectos que abordamos. Gracias a él y a las instituciones y empresas que lo sustentan y apoyan, se han dado los pasos más importantes hacia una verdadera integración entre aplicaciones.

Sin embargo muy largo es el camino que aún nos queda por recorrer. Todo el que haya trabajado con HL7 y se haya enfrentado a un proyecto de esta naturaleza sabe que cada uno lo usa “como puede” o “como quiere”. Este hecho complica mucho la obtención de un lenguaje “común” para todos los intercambios y solo el esfuerzo normalizador de algunas instituciones consigue paliar estas dificultades. Aún estamos lejos, según nuestra opinión, de disponer de un marco común que permita superar los niveles de interoperabilidad sintáctica con facilidad.

Si a esto unimos el hecho de que la interoperabilidad semántica aún está dando sus primeros pasos, el verdadero objetivo final está aún lejos de ser conseguido. Veremos cómo evoluciona HL7 en su versión 3, el uso de terminologías clínicas como SNOMED CT o incluso el desarrollo de nuevos estándares como FHIR. Pero sólo con la colaboración de todos, instituciones, industria y organizaciones sanitarias conseguiremos finalmente un marco de interoperabilidad único que nos permita solventar todos los retos a los que nos enfrentamos.

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