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Interoperabilidad

La integración por sí sola no puede resolverlo todo

Es cierto que los proyectos de integración entre sistemas sanitarios son complejos y está repletos de dificultades. Pero no es menos cierto que en muchas ocasiones se enfrentan a problemas que no son intrínsecos a los datos o los modelos de comunicación. En la mayoría de las ocasiones, los que trabajamos en este tipo de proyectos nos encontramos solos, abandonados a nuestra suerte y tenemos la impresión de que nadie nos escucha. No se valora suficientemente el impacto que estos proyectos tienen en las organizaciones y se consideran secundarios, una mera cuestión técnica.

Los objetivos deben estar claros y bien definidos

Es muy habitual que en proyectos de integración los objetivos perseguidos no estén claros desde un inicio y vayan cambiando a medida que se desarrollan los mismos. Tampoco se tienen en cuenta las limitaciones que pueden tener y se definen alcances imposibles o cuando menos difícilmente realizables.

Una correcta y completa definición de los requisitos y objetivos del proyecto de integración es fundamental para obtener un resultado satisfactorio. No vale con una simple especificación del tipo “hay que comunicar A con B” (mucho más habitual de lo que puede parecer) sino que debe hacerse un análisis en profundidad y a todos los niveles de lo que se quiere realizar, de lo que realmente se puede construir (que no tiene que ser necesariamente lo mismo) y del impacto que tendrán el la organización y los procesos de trabajo.

Los procesos funcionales deben estar preparados para interoperar

No sirve de nada tratar de comunicar dos sistemas si los procesos organizativos y funcionales no están preparados para llevar a cabo correctamente la comunicación. Este punto suele ser uno de los que siempre se olvida cuando se afronta proyectos de integración y el que, con el tiempo, suele generar mayores problemas.

Para que el trabajo conjunto entre dos aplicaciones funcione los procesos organizativos deben estar sincronizados y preparados para que los roles de cada uno queden completamente claros y, si es necesario, se adapten a la nueva situación planteada. Es necesario realizar un exhaustivo análisis de impacto de la integración en los procesos para que luego no se produzcan desagradables sorpresas.

Los modelos de información deben ser coherentes con lo que se quiere compartir

Otro de los grandes problemas que afrontan los proyectos de integración son los modelos de información y su diseño, que deja de lado completamente la necesidad de que los datos que almacena puedan ser usados en el futuro para ser intercambiados con otros sistemas.

Seguramente alguien podrá decir que esto no es correcto, que los sistemas de información se deben diseñar para lo que se han pensado y no tener en cuenta nada más. Pero ¿qué pasa si, por ejemplo, nos compramos un camión y luego queremos llevar pasajeros? ¿Se puede? Evidentemente sí. ¿El resultado será satisfactorio? En el mejor de los casos será solo correcto pero la mayoría de las veces será un desastre. Esto mismo es lo que enfrentamos en la mayoría de los proyectos de integración. Tenemos que buscarnos la vida para ajustar unos modelos a otros, a la mensajería, a los canales de comunicación … una lucha constante que no beneficia a ninguna de las partes y que únicamente perjudica el resultado final de los proyectos.

Las aplicaciones deben estar preparadas para interactuar

Pero no solo los modelos de información deben estar preparados para integrarse. También las aplicaciones deben tener previsto que serán agentes necesarios en los procesos de integración y, por lo tanto, deben tenerlo en cuenta en su diseño.

Porque no sólo de trata de enviar datos de un sitio a otro. Serán los usuarios, con su interacción sobre los sistemas, quienes desencadenarán los eventos responsables del envío y recepción de la información y, por lo tanto, las aplicaciones deberán tener en cuenta este hecho es sus flujos de trabajo.

Todo el mundo debe conocer los procesos de integración

Por último, es necesario que el personal implicado en el cambio conozca todos los aspectos relacionados con el proyecto: alcance, implicaciones, cambios funcionales y organizativos, etc. Los proyectos de integración se consideran siempre “proyectos técnicos” y no se tiene en cuenta que detrás de la información hay personas que la recogen o la reciben.

La gestión del cambio nunca se considera un parte necesaria en los proyectos de integración. Nunca se tiene en cuenta a los usuarios que participarán, directa o indirectamente, en los flujos de trabajo implicados en el intercambio. Y esto es, evidentemente, un error que siempre trae consecuencias.

Resumiendo. Uno de los mayores errores que se puede cometer al abordar un proyecto de integración es pensar que se trata de algo puramente técnico que se puede resolver de cualquier manera. Se deben analizar los modelos de información, los procesos funcionales y las implicaciones que los cambios tendrán para sistemas y profesionales. Sólo de esta forma tendremos éxito y alcanzaremos las metas que nos propongamos con ellos.

¿Cuál es vuestra experiencia en proyectos de integración? ¿Creéis que se les da la suficiente importancia a todos los niveles o son siempre proyectos secundarios?

Foto: Justin Henry

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