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Interoperabilidad

Certificando la interoperabilidad …

El desarrollo de productos o proyectos orientados a la interoperabilidad suele ser, en la mayoría de las ocasiones, desarrollos a medida que tratan de cubrir una serie de necesidades concretas de comunicación. En este escenario planteamos la pregunta: ¿es necesario certificar de alguna manera nuestros desarrollos?

La certificación de productos o servicios es algo muy habitual y a lo que estamos totalmente habituados. Marcado CE, normas ISO … convivimos con ello casi sin darnos cuenta pero detrás de ello existe un completo marco regulatorio que lo hace recomendable o incuso obligatorio en muchas ocasiones.

En interoperabilidad contamos con protocolos, perfiles, normas y procedimientos que nos ayudan en la construcción de nuestros artefactos de interoperabilidad pero no se ha abordado de forma profunda la certificación de los mismos en base a ningún criterio.

Qué certificar y cómo hacerlo

El primer problema que debemos enfrentar cuando hablamos de certificar la integración es identificar lo que queremos certificar y de qué modo hacerlo. La integración, por si misma, no tiene sentido ya que es siempre parte de un sistema más amplio que la utiliza para enviar o recibir información. El simpre intercambio de mensajes no aporta valor si la información que se debe intercambiar no se recibe y procesa correctamente por los sistemas comunicados.

Tampoco la forma de validar la integración es sencilla. Como en el punto anterior, el simple intercambio de mensajes no es relevante y por lo tanto la validación debe hacerse desde los sistemas emisores y receptores para garantizar que ésta es recibida y procesada correctamente.

Ausencia de entidades de certificación

Es lógico que no habiendo consenso sobre lo que es realmente necesario certificar y cómo hacerlo, no haya tampoco entidades de certificación que se responsabilicen de poner un sello en un determinado producto de integración.

Algunas organizaciones internacionales (generalmente aquellas responsables de la creación y mantenimiento de estándares) han comenzado a dar los primeros pasos hacia la creación de programas de certificación de aplicaciones pero aún queda mucho por hacer en este campo. También existen iniciativas, como el proyecto Antílope (del que ya hablamos en otra entrada) que promueven el desarrollo de programas de pruebas, validación y certificación de la interoperabilidad a nivel europeo.

Inexistencia de un marco regulatorio adecuado

Actualmente no existe un marco regulatorio, regional, nacional o supranacional que exija que los productos desarrollados para interoperar entre sí deban cumplir alguna serie de requisitos o adaptarse a normas o regulaciones. Esta ausencia de obligaciones hace que nadie se plantee, en estos momentos, que sea necesario certificar los desarrollos ante ninguna norma.

Algunas comunidades han comenzado la creación de programas de certificación, más o menos especificos o genéricos. El proyecto WIFIS de Catsalut o el programa UNIFICA del SAS son ejemplos de proyectos que tratan de crear un marco de normas y recomendaciones para desarrollos de interoperabilidad en el marco de la eSalud.

Fragmentación del sistema sanitario

Si a la ausencia de un marco regulatorio añadimos la fragmentación existente en nuestro sistema sanitario, donde cada comunidad promueve unos determinados estándares, vemos que será muy complicado obtener una certificación global que pueda ser válida para todos los sistemas de salud.

Posiblemente con el desarrollo de programas internacionales de certificación se pueda salvar de alguna manera la problemática de la fragmentación pero debemos tener en cuenta que si queremos exigir a los desarrolladores de programas y aplicaciones certificados de calidad, éstos deben poder ser válidos más allá del ámbito exclusivo de una comunidad o sistema de salud.

En resumen, llegará un momento en que sea necesario que certifiquemos los desarrollos de interoperabilidad, tanto técnica como funcionalmente, y sobre todo si pensamos en trabajar con varios sistemas de salud distintos o incluso internacionalmente. Sin embargo es necesario aún definir marcos regulatorios específicos para estos procesos y buscar sistemas de certificación adaptados especialmente a las necesidades de los proyectos de interoperabilidad sanitaria. Y, sin ninguna duda, será necesario que todos juntos trabajemos en la definición de una línea única de estandarización para simplificar los ya de por si complejos proyectos de integración

¿Creeis que las certificaciones de productos de interoperabilidad son necesarias o útiles en el entorno actual de la eSalud? ¿Lo serán en el futuro?

Foto: Horia Varlan

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  1. Pingback: La Unión Europea reconoce 27 perfiles IHE para interoperabilidad | Hablando de eSalud - 10/08/2015

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