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TIC's

Aplicaciones de salud. Desarrollo a medida vs Aplicación comercial

Todos los que trabajamos en el mundo de la eSalud (y, en general, en el desarrollo de aplicaciones para cualquier sector) nos hemos enfrentado en alguna ocasión, desde uno u otro punto de vista, al dilema de elegir entre aplicaciones comerciales o desarrollos a medida.

Sobre la decisión de escoger entre un tipo u otro de aplicaciones podemos encontrar tantas opiniones como personas a las que preguntemos. No es una decisión fácil de tomar y hay muchos factores a considerar antes de decantarse entre una u otra opción.

Coste frente a beneficio

Uno de los principales factores que determinará la elección (quizás el más importante en los tiempos de crisis que vivimos actualmente) será la relación coste-beneficio que cada alternativa pueda aportar.

Por el hecho de estar ya desarrollada, una aplicación comercial suele tener un coste claramente definido a lo largo de su ciclo de vida, independientemente de que este sea mayor o menor. Las fases de instalación y configuración, formación, despliegue y posterior mantenimiento tienen una duración conocida (o al menos aproximadas) por el fabricante y eso permite aproximar de una forma razonable el coste económico que tendrá finalmente la adquisición de la solución.

No suele ser el caso de una aplicación desarrollada a medida en la que, como suele ser habitual, se producen modificaciones, cambios de objetivos y funcionalidades, etc. que generan desviaciones tanto en tiempo como en coste final de la solución. Incluso aunque el coste y duración del proyecto esté acotado a través de contratos llave en mano, este tipo de cosas son muy habituales.

En lado contrario nos encontramos a las funcionalidades disponibles en cada uno de los casos, lo que dará valor a la solución final y lo que determinará el beneficio que se obtendrá tras la implantación de la misma. Como es evidente, la funcionalidad que una aplicación comercial aporta estará definida por el fabricante y estará definida desde el principio. Puede ser que en ella encontremos todo lo que necesitamos o que nos falten o sobren funcionalidades más o menos importantes. En un desarrollo a medida se abordarán, por contra, todo aquello que se considere imprescindible o importante y se dejará de lado aquello que es superfluo o innecesario. Y se hará desde el punto de vista de quién lo define. Es decir, el desarrollo a medida siempre se adaptará mejor a las necesidades de quién lo construye que una aplicación comercial, aportando mejores soluciones a los problemas que cada usuario u organización trata de resolver.

Experiencia frente a flexibilidad

Una de las grandes ventajas que pueden aportar las aplicaciones comerciales es el hecho de que, habiendo sido desplegadas con anterioridad en otros centros, integran en él soluciones a problemas cotidianos, que el usuario se puede encontrar de forma normal e, incluso, solucionando situaciones en las que el usuario no ha pensado previamente. La experiencia de desarrolladores e implantadores suele verse reflejada en el producto final y por ello cubren un abanico de posibilidades muy importante que, de antemano, una solución a medida no puede prever.

Sin embargo, esa misma experiencia unida al hecho de que este tipo de aplicaciones ya están previamente desarrolladas hace que sean poco flexibles, poco adaptables a las distintas situaciones que se pueden plantear en una organización concreta. Esta falta de flexibilidad suele ser siempre el punto más negativo de las aplicaciones comerciales y el factor que decanta, en la mayoría de las ocasiones, la balanza hacia los desarrollos a medida.

Cuando decidimos realizar un desarrollo a medida se parte de una situación en la que no hay nada construido, de un papel en blanco (por expresarlo de una forma gráfica). Los procesos y soluciones se diseñan de acuerdo a las necesidades de la organización. Y por eso, cualquier desarrollo que concluya con éxito, verá reflejado en él con mayor precisión la propia naturaleza y métodos de trabajo de sus usuarios.

Además hay que añadir el hecho de que cuando una aplicación es tuya, se puede modificar a voluntad para incluir todas aquellas modificaciones y adaptaciones solicitadas por los usuarios. No así en aplicaciones comerciales, donde será el fabricante quien decida qué cambios se introducen y de qué forma se llevan a cabo (con la colaboración y asesoramiento de sus propios clientes … o no).

El tiempo, un factor importante

En cualquier proyecto de desarrollo e implantación de software el tiempo entre el momento en que se toma la decisión de comenzar y la puesta en marcha de las aplicaciones es un aspecto fundamental que determinará el éxito o fracaso del mismo.

Tiempos demasiado cortos pueden dar lugar a carencias en el análisis, la formación o la configuración de las aplicaciones mientras que tiempos demasiado largos pueden generar desaliento en los equipos de trabajo implicados y desconfianza en los futuros usuarios de las aplicaciones, derivando en el abandono del proyecto.

En este aspecto, las aplicaciones comerciales cuentan con la ventaja de que, al estar previamente construidas, se reducirá (por norma general) el tiempo de puesta en marcha. Una aplicación desarrollada a medida, sin embargo, tardará más tiempo es estar depurada y lista para ser utilizada (sin contar el tiempo que pueda tardar en desarrollarse, por supuesto). Demasiadas veces hemos asistido a desarrollos que se han prologando tanto en el tiempo que finalmente han sido abandonados, por falta de interés, por falta de presupuesto o por muchas otras causas por todos conocidas.

El mantenimiento, ¿la clave de la ecuación?

Por último, el mantenimiento de las aplicaciones es un aspecto que deberá ser tenido en cuenta a la hora de tomar una decisión. La vida de una aplicación no finaliza cuando se compra o desarrolla y se pone a disposición de los usuarios sino que continúa su ciclo durante una serie de años durante los cuales se deberá mantener y evolucionar, incluyendo mejoras, modificaciones (funcionales o normativas) y, por supuesto, corrigiendo errores.

Los fabricantes suelen incluir dentro de sus contratos de mantenimiento las correcciones de errores, las posibles evoluciones del producto y sus actualizaciones. Sin embargo dichas evoluciones seguirán las líneas determinadas por ellos mismos sin tener en cuenta, necesariamente, las necesidades de las organizaciones usuarias de la aplicación. Esto puede resultar especialmente frustrante cuando una funcionalidad considerara esencial por un cliente es definida como innecesaria por el propio fabricante. Sin embargo, el coste del mantenimiento estará definido de antemano y será conocido y cuantificable.

Cuando el desarrollo se realiza a medida dichas correcciones y evoluciones deberán realizarse por quien las haya construido o esté a cargo de su mantenimiento y, en la mayoría de las ocasiones, conllevan un coste difícil de estimar por adelantado (puesto que dependerá, sobre todo, de los cambios y nuevas funcionalidades que se quieran implementar). Nuevamente el coste podrá estar fijando en contratos o concursos pero dichos acuerdos tendrán un alcance limitado y estará acotados, por lo que no será posible aprovechar toda la flexibilidad derivada del hecho he haber realizado el desarrollo a medida.

No es sencillo responder a la pregunta de si comprar una aplicación comercial o desarrollarla empleando nuestros propios recursos. No existe algo tan sencillo como un si o un no. Cada organización es diferente, cada aplicación es distinta y cada persona tendrá una opinión diferente. Todo el mundo conocemos casos de éxito o fracaso en ambas líneas de trabajo por lo que, llegado el momento, lo más importante será hacer un buen análisis de las necesidades, explorar detenidamente todas las opciones disponibles y, sin duda alguna, contar con la opinión de los futuros usuarios para elegir la mejor de entre todas las posibilidades.

En nuestro caso, por nuestra experiencia y trabajo, nos decantamos por el software ya construido pero, evidentemente, esta es solo nuestra opinión personal. ¿Cuál es la vuestra? ¿Preferís trabajar o desarrollar aplicaciones a medida o es mejor adquirir productos comerciales ya desarrollados?

Foto: opensource.com

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