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Bigdata

Big Data en acción. Gestión de costes sanitarios.

Día tras día leemos y oímos los términos big data, analytics, machine learning y pensamos en ellos como algo nuevo, algo que está de moda y de lo que se hablará (y posiblemente en lo que tendremos que trabajar) en el futuro. Nada más lejos de la realidad. Este tipo de aplicaciones ya se vienen utilizando desde hace mucho tiempo en sistemas como los relacionados con la gestión de costes sanitarios y contabilidad analítica, y con mucho éxito.

Los sistemas de contabilidad analítica destinados al análisis de la gestión de costes clínicos son, posiblemente, algunos de los sistemas más extendidos en el ámbito de la salud, con muchos años de recorrido dentro de todas las organizaciones sanitarias. Claves para poder realizar una buena gestión de los recursos disponibles, la mayoría de las organizaciones y centros sanitarios disponen de aplicaciones capaces de realizar, de una forma o de otra, este tipo de análisis.

Modelo estadístico clásico vs Modelo de coste por paciente

Tradicionalmente los sistemas de análisis de costes clínicos han venido empleando un sistema de asignación de costes a las distintas áreas de producción de los centros. Apoyados básicamente en los datos recibidos de los sistemas económico-financieros, podían obtener con exactitud el coste general de cada servicio y, en sistemas más avanzados, incluso aproximaciones al coste de las prestaciones realizas a cada paciente. Suficiente, al menos en muchos casos.

Sin embargo, en los últimos años se han venido imponiendo nuevos modelos de gestión de costes basados en la explotación detallada de la actividad realizada a cada uno de los pacientes atendidos en las organizaciones sanitarias. Un ejemplo es la aplicación GESCOT, ampliamente implantada en numerosos centros y organizaciones sanitarias, y su modelo de coste por paciente.

Estos modelos incorporan, además de toda la información clásica referente a los gastos en los que incurren los centros, el mayor detalle posible de qué actividad se realiza a cada paciente en cada uno de los servicios de los mismos. Esta información permite, a través de procesos de análisis, conocer con todo detalle el coste que cada paciente tiene dentro de una organización y, por lo tanto, el coste en que incurre cada organización: dónde y cómo se gasta el dinero que se invierte en ellas.

Se trata de modelos estadísticos avanzados que requieren de gran cantidad de información (eso que podemos llamar big data) pero que, como contrapartida, permiten realizar una explotación intensiva de toda la información que en ellos se recibe.

Mucho más que contabilidad

Entendidos como sistemas relacionados con la contabilidad estas aplicaciones se han gestionado principalmente desde la gerencia y los servicios de gestión económica de las organizaciones y los centros. Sin embargo la cantidad de datos que contienen y que pueden procesar hacen que puedan aportar mucha más información a dichas organizaciones.

La incorporación de información clínica a estos sistemas, unida a la propia de costes, debe permitir realizar estudios detallados de lo que le cuesta a cada organización una determinada prestación de su catálogo de servicios, no de forma estadística sino nominal. Por supuesto, la creación y valoración de catálogos unificados debe ser el paso previo para poder explotar este tipo de información.

Adicionalmente y siempre utilizando este nuevo vector con la información clínica, estos sistemas pueden ser capaces de analizar el coste que un paciente con un determinado problema de salud (diagnóstico o diagnósticos, GRD’s, procesos clínicos, …) supone a la organización: coste medio, desviaciones sobre el mismo (para buscar las razones de dichas desviaciones) … Las posibilidades son grandes, incorporando siempre ese factor diferencial de cuanto nos cuestan las cosas.

En esa misma línea, y conocido el coste de un proceso asistencial, la valoración económica de la puesta en marcha de un determinado programa asistencial, nuevo tratamiento, ensayo clínico ofrecería información valiosa sobre la relación coste/beneficio desde un punto de vista distinto al puramente clínico (evidentemente el más importante, de eso no cabe ninguna duda). Pensemos, por ejemplo, en los programas de cribaje o los futuros programas de telemedicina que se puedan poner en marcha, donde además de los evidentes beneficios clínicos y de calidad de vida de los pacientes, puedan demostrar a través de este tipo de herramientas sus bondades económicas desde el punto de vista de costes.

Pero aún hay muchas cosas que cambiar

No obstante, cuando te enfrentas a sistemas de este tipo te das cuenta de aún hay muchas cosas que pueden cambiar para obtener de las aplicaciones de contabilidad analítica su máximo potencial.

En primer lugar estas herramientas deben servir (y lo hacen actualmente) como herramientas de benchmarking, tanto internas como externas. Pero para ello deben establecerse criterios unificados, tanto de gestión como de explotación de la información, que permitan que la información comparada se haya obtenido de la misma forma y con los mismos criterios. Sólo de esta forma las métricas serán fiables y podrán establecerse criterios de comparación que permitan implantar procesos de mejora en aquellas áreas donde sean necesarias.

Si además queremos alimentar el sistema con información clínica, ésta debe ser y debe tener la suficiente calidad. Para ello será necesario introducir cambios en los modelos de información de forma que la información introducida en ellas tenga el nivel de calidad requerido para su explotación posterior por este tipo de sistemas. Los procesos de extracción necesarios para alimentar los sistemas de gestión de costes detectarán estos problemas y podrán proponer soluciones pero siempre que no se entiendan como ataques a los sistemas de información sino como propuestas de mejora.

Un punto muy importante que será necesario revisar en el futuro será la relación entre primaria y especializada, no solo desde un punto de vista clínico (que ya se hace desde hace tiempo) sino también desde su aspecto económico. En este sentido será imprescindible estudiar de forma conjunta los costes en que incurren los sistemas sanitarios en atención primaria y combinarlos con la información recogida en atención especializada para poder generar un coste global del paciente a lo largo de toda la organización (podríamos llamarla historia económica del paciente), valorar los procesos de derivación, etc. Aún queda, en este sentido, mucho camino por recorrer.

Es evidente que lo más importante para una organización sanitaria es la calidad en la atención a sus pacientes. Sin embargo la sostenibilidad del sistema depende en gran medida del conocimiento que podamos adquirir de los costes en que se incurre en cada momento y en cada área de producción y en este sentido las herramientas de contabilidad analítica aplicada a la gestión de los costes sanitarios han sido y serán en el futuro críticas para garantizar esta sostenibilidad.

¿Creéis que las herramientas de gestión de costes están suficientemente bien desarrolladas? ¿Pensáis que se pueden emplear más y mejor de lo que se hace actualmente?

Foto: Tax Credit

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