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Bigdata

Big Data. El por qué antes que el cómo

Cada vez somos más conscientes de la cantidad de información que los procesos de salud son capaces de recoger y almacenar. Y cada vez se valora más la necesidad de analizar y explotar esta cantidad ingente de información disponible en los sistemas de información para extraer de ella conclusiones que permitan mejorar la atención a los pacientes y los procesos de gestión de las organizaciones y centros sanitarios.

Sin embargo en muchas ocasiones estos procesos se inician sin tener claros los objetivos que persigue la recogida de información. Se obliga a usuarios y dispositivos a generar y almacenar gran cantidad de datos a la espera de hacer algo con ellos en el futuro y esto genera desencanto, frustración y, a la larga, poca o nula implicación de aquellos que deben generar los datos.

Empezar por el por qué

Cuando imaginamos un proceso de recogida y análisis de información siempre o casi siempre comenzamos con un ¿qué hacemos?, continuamos con un ¿cómo lo hacemos? y finalmente tratamos de responder a la pregunta de ¿para qué lo hacemos? o ¿qué podemos conseguir con esto?.

Esta aproximación al mundo del Big Data tiene sentido para nosotros, las personas que nos enfrentamos día a día a la tecnología (los temidos informáticos). Responde a nuestra fórmula habitual de trabajo, a lo que estamos acostumbrados a hacer. Tratamos de buscar soluciones a problemas existentes aportando el cómo pero lejos del por qué. Sin embargo, ¿realmente a nuestros clientes les importa cómo hacemos las cosas?

Lo que los profesionales de salud, las organizaciones y los pacientes reclaman es que se den respuestas a sus preguntas sin importar la forma en la que se haga. Incluso si vamos un poco más allá, lo que les importa a todos estos colectivos es el beneficio que van a obtener con las aplicaciones y los dispositivos, ese temido ¿y esto para qué me sirve a mí?

Un ejemplo muy claro y del que ya hemos hablado es el caso de las pulseras cuantificadoras y los wearables (ver entrada Probando un wearable). ¿Qué beneficio se obtiene de su uso, más allá de tener unas bonitas gráficas de cuánto ando, qué tal duermo y qué he comido cada día?.

Antes de iniciar un proceso relacionado con el big data debemos analizar en profundidad para qué lo hacemos y qué objetivos perseguimos con él. Después ya vendrá el momento de decidir qué se hará y cómo se hará.

El impacto sobre la recogida de información

Desde esta perspectiva deja de tener sentido la recogida masiva de información que hoy en día se realiza y que se realizará en el futuro en el entorno sanitario. Deja de tener sentido almacenar datos por el único motivo de que ya se analizarán algún día.

Como comentamos también en otra entrada (Sin análisis, los datos de salud no sirven de nada), no tiene sentido almacenar datos si éstos no se analizan. Pero aunque se lleve a cabo dicho análisis en un futuro, si el objetivo del mismo no está claro es posible que el resultado final no aporte ninguna conclusión realmente importante o, si lo hace, que el beneficio que ésta genere no sea suficientemente grande como para compensar el coste de haber generado y almacenado dicha cantidad de información.

En esta línea nos encontramos en los últimos tiempos con un nuevo concepto: smart data. Este concepto cambia el paradigma de la recogida masiva de información dando mayor relevancia a dos aspectos muy importantes: el valor y la veracidad de la información.

El propósito del smart data es eliminar de los datos todo el ruido en la información almacenada, seleccionando únicamente aquella que es relevante, aporta suficiente valor y puede ser utilizada de forma efectiva en los procesos de análisis para los fines perseguidos.

Los datos necesitan ser comprendidos e interpretados y esto sólo puede hacerse dentro de un contexto concreto, derivado del objetivo que se persigue con ellos: el por qué. Sólo a partir del fin se puede llegar a eliminar toda la información innecesaria y extraer únicamente la que será significativa para los procesos de análisis.

¿Cómo abordar entonces el Big Data en salud?

No es una pregunta sencilla de responder. Aparentemente, disponer de gran cantidad de información parece un buen punto de partida para poner en marcha, a partir de ella, procesos de análisis que ofrezcan conclusiones interesantes.

No obstante somos de la opinión que es necesario, antes de lanzarse a un proyecto de esta naturaleza, analizar los motivos por los cuales se quiere recoger la información y el objetivo que se deberá obtener de su análisis. Sólo de esta forma se podrá conseguir la implicación de los agentes responsables de la recogida y almacenamiento de los datos y aportar beneficios tangibles al final de los proyectos.

¿Pensáis que la información que recogen hoy en día los sistemas de salud se hace siempre con un fin justificado? ¿Se conoce este fin antes de empezar la recogida?

Foto: Bob Mical

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  1. Pingback: Riesgos del Big Data en la eSalud | Hablando de eSalud - 07/09/2015

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