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TIC's

Por qué probamos aplicaciones con los usuarios

El mundo del desarrollo de aplicaciones está siempre en constante evolución. De la mano de los grandes fabricantes de dispositivos y sistemas operativos y de las necesidades y tendencias del mercado este entorno sufre constantes cambios tanto en el fondo (lo que hacemos) como en la forma (la manera de hacerlo).

Con la aparición de teléfonos y tabletas se produjo un cambio fundamental en la forma en la que trabajamos: la rápida evolución y renovación de dispositivos así como el propio mercado de apps ha hecho que sea necesario desarrollar y poner a disposición de los usuarios aplicaciones a una gran velocidad. El mercado evoluciona tan rápido que yo no es posible pensar en hacer desarrollos a varios años vista.

En este escenario se ha popularizado la costumbre de publicar aplicaciones que no se encuentran completamente desarrolladas para que los usuarios pueda interactuar con ellas, probarlas y comunicar errores o sugerencias para su futura evolución. Analizamos esta práctica a continuación.

Una nueva tendencia en el desarrollo de aplicaciones

La práctica de poner a disposición de los usuarios versiones beta, incompletas o no totalmente operativas parece estar de moda. Hemos hablado ya del programa de Microsoft para Windows 10 pero tanto en grandes compañías como en pequeños equipos de desarrollo este sistema de prueba y depuración de aplicaciones es habitual.

El hecho es que cada vez con mayor asiduidad asistimos a programas de versiones preliminares, canales de acceso a versiones de prueba, nuevas funcionalidades aplicadas únicamente sobre un pequeño grupo de usuarios … la lista no tiene fin y cada empresa busca la mejor forma de adaptarse a sus usuarios.

Son programas no aptos para todos los públicos ya que pueden generar problemas de usabilidad y funcionamiento o incluso generar inestabilidad en los sistemas. Pero son un gran banco de pruebas para ver tendencias, nuevas funcionalidades o nuevas aplicaciones de futuro.

Muchas ventajas y alguna que otra desventaja

Desde nuestro punto de vista esta práctica genera importantes beneficios:

  • Por un lado, los usuarios realizan una parte importante de las pruebas de usuario, lo que ayuda a las empresas a corregir los errores que se puedan producir. Los usuarios, por otro lado, al instalar y probar este tipo de versiones asumen que las mismas serán inestables y por lo tanto no pueden (o no deben) protestar por los problemas que se puedan producir.
  • Adicionalmente las empresas pueden analizar el comportamiento y la opinión que las aplicaciones merecen a sus usuarios. De este modo pueden reorientar o incluso cancelar desarrollos no válidos o que no hayan gustado, evitando de este modo que sus aplicaciones estables sean inútiles.

Sin embargo este sistema también presenta un serio problema de imagen. Una aplicación incompleta o con demasiados errores puede generar un desencanto en su comunidad que haga que muchos de los potenciales usuarios abandonen su uso antes de que llegue una versión estable.

Todo tiene una parte buena y otra mala, como es lógico. Cada caso es distinto y se debe valorar en su justa medida antes de embarcarse en un programa de pruebas de esta naturaleza.

Se pueden automatizar ciertas pruebas …

Es posible que penséis que estamos haciendo parte del trabajo a las empresas y que éstas deberían probar más antes de poner en marcha aplicaciones inacabadas. Y es cierto. Pero eso no quiere decir que no se hayan hecho suficientes pruebas.

Cada vez es más habitual que las empresas implanten sistemas automáticos de testing de aplicaciones. Éstos, basados en rutinas, tratan de identificar errores tanto en la programación como en los interfaces de usuario que puedan generar problemas en las aplicaciones. Es muy habitual que las empresas dispongan de departamentos dedicados a pruebas y calidad del software y son ellos los responsables de garantizar que un producto llega a su estado productivo en las mejores condiciones posibles.

… pero no se puede automatizar el comportamiento del usuario

Sin embargo hay un factor que es totalmente imprevisible: el comportamiento del usuario. Todos los que nos dedicamos a este mundo del desarrollo sabemos que por muchas pruebas que se hagan el comportamiento del usuario no se puede predecir. Éste será capaz de encontrar, siempre, cualquier error que haya en la aplicación por muy compleja que sea su reproducción.

Ese factor es el que hace que las pruebas con el usuario final sean las únicas realmente válidas y las más importantes que se pueden realizar. De la correcta selección del personal responsable de las mismas así como de su correcta y completa ejecución dependerá en gran medida que la puesta en producción de las mismas sea exitosa.

Hay cosas que solo el usuario puede valorar

Además hay varios factores que determinarán si finalmente la aplicación se puede utilizar en un entorno productivo. Factores como la velocidad de ejecución de las tareas, la usabilidad de los interfaces, el número de clicks de ratón para hacer una tarea (a quién no le han contado los clicks) pueden determinar que una aplicación, aunque esté libre de errores, no se use en el futuro.

Estos puntos no se pueden evaluar en un banco de pruebas y es necesario que el usuario, en su día a día, se enfrente a una aplicación para que obtenga de ella la relación de puntos que se pueden mejorar. Y no vale con media hora jugando con la aplicación. Es necesario, casi fundamental, que se siente a trabajar con ella para identificar estas carencias o mejoras.

¿Es especial el entorno sanitario?

Siempre hemos defendido la singularidad del entorno sanitario dentro del mundo del desarrollo de aplicaciones. Hay muchos e importantes factores que no debemos olvidar cuando trabajamos en este sector. Esto hace que los programas de pruebas en este entorno sean más complicados de afrontar.

Sin embargo, cuidando algunos factores, la viabilidad de los programas beta de aplicaciones de salud son perfectamente viables siempre y cuando se respeten algunas premisas fundamentales: la seguridad de la información y la seguridad del paciente deben estar por encima de cualquier cosa. Garantizando estos factores podremos afrontar procesos de validación de aplicaciones junto con el usuario con la garantía de que no se pondrá en riesgo ni la integridad del sistema ni la atención al paciente.

¿Cuál es vuestra opinión sobre esta tendencia? ¿Es factible probar directamente con el usuario final en el entorno de la salud?

Foto: AJ Cann

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