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Privacidad y sacrificios con Windows 10

Después de algo más de un mes de vida de Windows 10, el nuevo sistema operativo de Microsoft se encuentra instalado, según cifras oficiales, en casi 100 millones de dispositivos, situándolo como el más exitoso de todos cuantos ha lanzado al mercado. Y aún es pronto, ya que las grandes empresas y organizaciones aún no se han decidido a dar el salto y actualizarse, por lo que su crecimiento seguirá durante los próximos meses.

Sin embargo y a pesar de esta buena acogida, Windows 10 ha sido duramente criticado por su falta de privacidad, tanto expuesta en su contrato de licencia como en las opciones por defecto que incorpora el sistema operativo y que permiten y consienten un amplio seguimiento de los datos de los usuarios.

Nada es gratis, aunque lo pueda parecer

Microsoft ha tomado la decisión de permitir de forma gratuita la actualización a Windows 10 a clientes con licencias genuinas (y no piratas, como se había llegado a decir) de Windows 7 y 8, modificando su política habitual con los nuevos sistemas operativos que pone en el mercado. Este comportamiento, sin precedentes en los de Redmond, supone como punto de partida renunciar a una gran cantidad de ingresos derivados de la venta de las licencias de todos esos equipos que ya se han actualizado o se actualizarán en el futuro.

Pero este aparentemente altruista comportamiento de Microsoft no es un movimiento inocente. De alguna forma deberá rentabilizar esa pérdida de ingresos y una de ellas será a través de la información que pueda recuperar de los sistemas en los que se instale Windows 10. Como todos sabemos las grandes compañías de software se han convertido en grandes compañías de datos y Microsoft no quiere quedarse atrás en esta carrera por conseguir la mayor cantidad posible de información para explotarla posteriormente.

Conexión con la cuenta de Microsoft

Uno de los principales cambios entre Windows 10 (heredado de Windows 8, donde esta funcionalidad ya estaba disponible) y las versiones anteriores es la (aparente) necesidad de conectar con una cuenta Microsoft, lo que permitiría rastrear multitud de datos almacenados en nuestro sistema.

Esto que aparentemente podría interpretarse como una intrusión en nuestra privacidad tiene contrapartidas importantes: respaldo en la nube de información importante (datos de aplicaciones, programas, documentos …), sincronización entre múltiples dispositivos, etc. No obstante y si aún así no queremos conectar con cuentas de Microsoft es perfectamente posible trabajar con cuentas locales.

Cortana y sus “ayudas”

Otro de los puntos más criticados ha sido la integración de Cortana (el asistente de Microsoft) en el sistema operativo y la recopilación de información que este asistente hace con la “excusa” de poder ayudarnos mejor.

De nuevo debemos analizar cómo podría realizar un programa de estas características su función sin esta información. Sería imposible que nos avisara de citas en el calendario, de la entrada de nuevos emails, que reconociera nuestra voz y nuestros hábitos, etc., sin estos datos. También debemos pensar que no es un caso único. Apple con Siri o Google con Now llevan tiempo realizando las mismas prácticas por lo que no deberíamos extrañarnos que Microsoft también lo ponga en práctica con su asistente.

Sin embargo, y de la misma forma que sucede con la conexión a la cuenta de Microsoft, si no nos sentimos cómodos compartiendo esta información podemos desactivar Cortana y prescindir de su funcionalidad.

windows10-cortana

Otros aspectos relacionados con la privacidad

Adicionalmente existen en Windows 10 otros aspectos relacionados con la privacidad que han sido muy cuestionados por venir activados por defecto cuando realizamos la instalación o actualización al nuevo sistema operativo.

El id de publicidad (un identificador único también asociado a la cuenta de Microsoft y que permite mostrar al usuario publicidad personalizada), el hecho de compartir información con la compañía sobre los sitios a los que accedo o lo que escribo son aspectos que también se pueden controlar desde las opciones de configuración y que, si así lo queremos, se pueden desactivar.

windows10-config

Pero no todo está en el S.O.

Si hacemos el esfuerzo de reflexionar sobre las condiciones de privacidad del sistema operativo que utilizamos también debemos ser conscientes de que no sólo éste recopila información personal. Aplicaciones como Chrome o Gmail (ambas de Google, una de las empresas más voraces en la recolección de datos) llevan a cabo prácticas similares en sus aplicaciones. No son una excepción sino más bien la regla general. Amazon, Facebook o Samsung son otros ejemplos de empresas que realizan desde hace tiempo estas prácticas (muy interesante este artículo en Xataka: Por favor máquina, no me escuches tanto).

Por lo tanto y aunque consigamos limitar la información que Microsoft obtiene de nosotros no debemos perder de vista que las aplicaciones que instalemos o utilicemos también lo estarán haciendo. Así están los contratos de licencia de cada una de ellas (esos textos tan largos que aparecen cuando instalamos aplicaciones y que nadie se lee) para que analicemos lo que cada una de ellas hará con los datos que recopile de nosotros y nuestros sistemas. El de Windows 10 y otros servicios de Microsoft, por si alguien tiene curiosidad, lo podeis encontrar aquí.

Hay que hacer algunos sacrificios

El hecho es que, inevitablemente, las empresas quieren nuestra información y por lo tanto van a tratar de recopilarla de cualquier manera posible. Nos guste o no, es así. Podemos aceptarlo, podemos limitarlo en la medida de lo posible, pero no podemos impedirlo salvo que nos desconectemos completamente del mundo digital y nos metamos en una caverna (como hemos leído en alguno de los artículos de referencia que hemos consultado).

Por lo tanto, si queremos acceder a muchas de las ventajas que la tecnología y los grandes fabricantes ponen a nuestra disposición a través de dispositivos y aplicaciones tenemos que hacer algún sacrificio y  asumir cierto grado de intromisión en nuestra intimidad. Quizás no sea la situación perfecta que a todos nos gustaría tener pero es lo que hoy en día nos toca vivir en un mundo donde los datos son cada día un recurso más y más valioso. Y si aún así estais preocupados por vuestra privacidad os dejamos una guía para paranoicos (en inglés) para asegurar Windows 10 en todo lo posible.

¿Opinais que Microsoft ha traspasado una barrera en temas de privacidad con Windows 10? ¿Era un movimiento previsible o nos ha cogido a todos por sorpresa?

Foto: Yuri Samoilov

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