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TIC's

eSalud y la nube. ¿Subir o no subir?

Hace tiempo ya que venimos escuchando el término cloud computing, computación en la nube o simplemente la nube (cloud). Aunque siempre ha existido el concepto de computación remota, hosting, housing o términos similares, ha sido en los últimos años cuando este nuevo concepto ha sufrido un importante auge y se ha incorporado a nuestra propia rutina personal y también a nuestro entorno profesional en los servicios de TI.

¿Que entendemos por la nube?

Cualquier recurso informático puede entenderse como un servicio que puede ser proporcionado de forma interna por los propios departamentos de TI o bien puede ser proporcionado por un tercero empleando su propia infraestructura. Cuando se da este segundo caso es cuando hablamos de la nube como ese conjunto de recursos y servicios que son puestos a nuestra disposición por terceros bajo contratos de servicio.

La nube permite poner al alcance de cualquier compañía una serie de recursos que antes sólo estaban al alcance de unas pocas compañías con grandes recursos económicos. Se trata de un modelo muy flexible y adaptativo, que permite redimensionar los recursos necesarios de forma rápida y efectiva. Además, con la mejora de la tecnología utilizada, los costes se han abaratado notablemente lo que permite mantener los gastos derivados de este modelo controlados en todo momento.

Nube Pública y Nube Privada

Dentro del concepto de cloud computing o computación en la nube podemos identificar dos escenarios diferenciados: nube pública y nube privada.

En el concepto de nube pública un cliente contrata un servicio o una serie de servicios que son entregados por un proveedor de servicios a través de Internet. Estos servicios son ofrecidos totalmente por la infraestructura del proveedor sin que el cliente sepa qué se está utilizando o con quién se están compartiendo los servicios y el espacio de almacenamiento contratados.

En la nube privada todos los recursos empleados son propiedad de la empresa, que los explota o entrega a través de sus propias redes o a través de redes públicas (Internet) para su uso exclusivo. Los servicios utilizados pueden estar alojados por la propia empresa propietaria de la nube o también por terceros (a través de centros de datos o datacenters) pero siempre son exclusivos de la empresa contratante. Se podría considerar una nube privada como una extensión de los CPD’s de las empresas hacia un concepto mas amplio basado, fundamentalmente en la virtualización de servicios (y no solo de hardware) y la comunicación a través de redes públicas o privadas.

Recientemente se ha popularizado el concepto de nube híbrida como una combinación de los conceptos anteriormente explicados. En este sistema parte de los servicios requeridos son ofrecidos por las propias compañías (generalmente los servicios más críticos o que mayor nivel de seguridad exigen) mientras que el resto son adquiridos a proveedores ajenos (aquellos menos sensibles o cuyos requerimientos de movilidad y acceso remoto son mayores).

El despegue de la tecnología móvil y la irrupción de las grandes compañías

Aunque la historia de la computación en la nube nace junto con el desarrollo de la informática ha sido en los últimos años cuando ésta ha despegado de forma definitiva. Los factores que han contribuido a este auge han sido la evolución de la tecnología y la progresiva reducción de costes que ha posibilitado que, en época de crisis, recurrir a esta solución haya permitido mantener los costes de TI bajo control.

Debido a estos factores, muchas compañías se han decidido y han dado el salto a la nube externalizando todos o parte de sus servicios hacia este modelo. Uno de los más conocidos es el almacenamiento externo, en el cual las compañías emplean servicios de almacenamiento para guardar copias de seguridad de la información fuera de la propia compañía.

La eSalud y la nube

Hasta hace poco tiempo pensar en la nube como alternativa a los CPD’s tradicionales estaba fuera tanto del alcance como de las previsiones de todos los departamentos de TI de los centros sanitarios. Sin embargo la irrupción en el mercado de grandes compañías, la evolución en las redes de comunicaciones y la creación de infinidad de datacenters ha conducido a un progresivo abaratamiento de los costes, lo que hace que hoy por hoy no sólo sea accesible, sino incluso más económico que mantener infraestructuras propias.

Sin embargo la seguridad de la información en el entorno sanitario (crítica, como ya sabemos todos), la dependencia de las comunicaciones y otros factores hacen que aún sintamos recelo a emplear este tipo de tecnología en el mundo de la salud.

La nube se ha convertido en una alternativa viable para el dimensionamiento y adquisición de recursos informáticos. Su flexibilidad y adaptabilidad a las necesidades de cada momento son indudables y el progresivo abaratamiento de los costes hace que las organizaciones sanitarias puedan plantearse el salto. La pregunta de ¿subir o no subir? debería ser reescrita por un la nube, ¿cuándo?.

¿Cuál pensáis que es la posición de las organizaciones sanitarias con respecto a la nube? ¿Ha llegado el momento de subir o aún es pronto y debemos esperar un poco más?

Foto: afromztoa

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