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Interoperabilidad

6 mitos de la interoperabilidad que hay que desterrar

No hay otra alternativa, el mundo sanitario necesita los procesos de interoperabilidad. Para facilitar el trabajo de los profesionales, para reducir costes, para mejorar la atención a los pacientes, … Las aplicaciones y las ventajas de implantar procesos de integración son innumerables y prácticamente están presentes en cualquier organización y cualquier sistema de información.

Sin embargo, tanto para pacientes como para profesionales aún son procesos desconocidos, tanto en importancia como en complejidad. Incluso en muchas ocasiones las organizaciones son reticentes a implantarlos o desarrollarlos extensamente por miedo o desconocimiento. Analizamos algunos mitos de la interoperabilidad que hay que desterrar para dotarla de la importancia que merece.

La interoperabilidad vive de un estándar

Es cierto que la mayoría de los procesos de integración, afortunadamente, han adoptado un lenguaje común para comunicarse. Estamos hablando, como casi todo el mundo puede imaginar, de HL7, el estándar de facto en los procesos de integración para el mundo sanitario. Pero no es menos cierto que aunque ayuda, no resuelve todos los problemas derivados de la comunicación entre sistemas o proveedores.

HL7 es conocido como el estándar sin estándar. También se dice que HL7 requiere negociación para se utilizado, reflejando el hecho de que a pesar de fijar unas reglas comunes de comunicación, el uso de HL7 está sujeto a los acuerdos que se puedan establecer entre emisores y receptores de mensajes. Esta negociación es siempre el punto más crítico (y quizás el menos valorado) en los procesos de diseño de sistemas de integración y de su consecución depende siempre el éxito de estos proyectos.

Además es necesario considerar que HL7 es un estándar vivo con una evolución y un desarrollo que no se ha detenido desde su nacimiento. Periódicamente se publican nuevas versiones que requieren una revisión de los procesos de integración e incluso nuevos estándares relacionados a los que se debe prestar atención por si fueran de aplicación ahora o en el futuro (como es el caso de FHIR, del que ya hemos hablando anteriormente en este blog).

Una misma solución vale para todo

A pesar del uso de estándares para el desarrollo de los sistemas de interoperabilidad la experiencia nos dice que es totalmente falso que una misma solución pueda servir para satisfacer todas las necesidades de diferentes clientes o incluso todas las de un mismo cliente en cualquier situación que se pueda plantear.

De hecho, es muy habitual que la misma solución funcional y técnica llevada de una organización a otra no funcione de la misma manera y deba ser ajustada o modificada para ajustarse a las necesidades de cada instalación. Incluso dentro de una misma organización una solución operativa con un proveedor no siempre puede utilizarse para comunicarse con otro aunque aparentemente el problema que se deba resolver sea idéntico o muy similar.

Las soluciones de interoperabilidad deben basarse en estándares pero deben ser suficientemente flexibles para adaptarse a cualquier situación en la que deban ser utilizadas.

No puedo comunicarme con todas las aplicaciones

En algunas ocasiones (afortunadamente no demasiadas a día de hoy) hemos podido oír a profesionales afirmar que este o aquel dispositivo o aplicación no se puede integrar (porque es muy viejo, porque no está preparado) y que por lo tanto no se puede hacer nada con él.

Aunque imaginemos alguna situación en la que no podemos establecer comunicación con alguna aplicación, máquina o dispositivo, siempre es posible encontrar una solución para establecer algún circuito de envío o recepción de mensajes entre ellas. Inclusive en sistemas antiguos, autónomos o más desconectados, todos ellos pueden y deben formar parte de la cadena de comunicación y de todos ellos se puede extraer información para integrarse con otros sistemas. Únicamente depende de la voluntad y de las ganas de hacer, más allá de las limitaciones técnicas que se puedan encontrar.

Si cedo los datos, pierdo el control

El control y la posesión de la información es siempre un hecho controvertido. Implantar sistemas de interoperabilidad en los que debemos enviar parte de nuestros a datos a otros sistemas siempre supone un riesgo y una potencial brecha de seguridad.

Pero más allá de los problemas técnicos para proteger dichos envíos (cumpliendo escrupulosamente las leyes que apliquen en cada caso), la reticencias suelen encontrarse más en el hecho de compartir o ceder esa información por el miedo a perder su control, de perder su visibilidad.

Recordemos que control no significa conocimiento y que lo importante de los datos es el conocimiento que de ellos se puede extraer. El mero hecho de cederlos no debe tener ninguna relevancia y sólo puede generar beneficios a todos los niveles.

La interoperabilidad es únicamente enviar datos de un sitio a otro

Nada más lejos de la realidad. Emplear procesos de interoperabilidad supone, en última instancia, la transmisión de información (que no sólo datos) de un sistema a otro para que éste último pueda emplearla.

Pero la interoperabilidad debe comenzar siempre con un análisis de los agentes implicados (especialmente profesionales) y de los flujos de trabajo que se verán afectados (y de qué manera lo harán) por la implantación de los procesos de integración. Si pensamos que no habrá repercusión funcional por el hecho de implantar un sistema de integración estaremos cometiendo uno de los mayores errores (pero desgraciadamente de los más comunes) que se puede cometer en este tipo de proyectos.

La interoperabilidad realmente no hace nada

Ni mucho menos. La interoperabilidad es la piedra angular de la colaboración entre los sistemas, entre las aplicaciones … en suma, entre las organizaciones. Sin la interoperabilidad el cuidado colaborativo no podría existir, ya que permite recuperar y mostrar a los profesionales información de diversas fuentes de información para que se analice de forma conjunta.

Aunque cada vez más valorados, los procesos de interoperabilidad siguen siendo grandes desconocidos y aún sufren los prejuicios de quienes piensan que son meros problemas técnicos que se resuelven enviando unos mensajes. Debemos desterrar lo antes posible todos esos mitos que rodean al mundo de la integración para que estos procesos puedan alcanzar cuanto antes la importancia que tienen en los sistemas sanitarios.

¿Qué barreras tiene que superar aún la interoperabilidad? Esperamos vuestros comentarios.

Foto: Patrick Bombaert via Visualhunt / CC BY-SA

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