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¿Ha llegado el momento de comprar un smartwatch?

Hace tiempo que teníamos pensado hablar un poco de la nueva moda de los smartwatches, sobre todo desde que leímos el post de nuestro amigo Gus donde no encontraba excusas para comprarse uno ni utilidades que lo justificaran. Y ahora que hemos visto (y probado) algunos más de cerca nos ponemos a ello para dar nuestra opinión.

Porque cada vez con más modelos disponibles en el mercado y a precios cada día más asequibles (especialmente con los fabricantes chinos), la pregunta que nos hacemos es si ha llegado la hora de pensar en comprar uno de estos dispositivos o aún es pronto para lanzarse a la moda y colgarnos en la muñeca un nuevo cacharrito.

Para ver la hora ya tengo reloj

Si tengo un dispositivo y lo llamo reloj, la primera de las funciones que debe cumplir debe ser dar la hora. Es lo menos que le podemos pedir. Y no es que los smartwatches no lo hagan, ni mucho menos. Permiten mostrar la hora de múltiples maneras: cambiar los fondos, las esferas, el modo, los colores … Prácticamente todo es modificable y muy vistoso.

Sin embargo hay una pega. Para ahorrar batería y recursos muchos de estos relojes apagan la pantalla a los pocos segundos y únicamente la muestran cuando es estrictamente necesario mediante la pulsación de un botón, la pantalla o incluso detectando el giro de muñeca que hacemos cuando realizamos el gesto de consultar la hora. No es lo más cómodo ni lo más deseable, desde luego.

Para medir mi actividad ya tengo una pulsera

Una de las funcionalidades más importantes que ofrecen los smartwatches son las mediciones de la actividad. Recoger y mostrar datos de actividad, pasos, distancia recorrida o frecuencia cardíaca son algunos de los parámetros más habituales que este tipo de dispositivos son capaces de recoger. Y por supuesto, aprovechando la pantalla, la información recogida se puede visualizar directamente en los propios dispositivos.

Pero esto no es nada nuevo. Ya hace mucho tiempo que existen en el mercado una gran diversidad de dispositivos, la mayoría en forma de pulseras de actividad, que son capaces de recoger la misma información que los relojes e incluso pueden mostrarla en displays de distinta naturaleza. Complementados con apps para teléfonos y ordenadores, estas pulseras realizar la misma función que los relojes (o incluso mejor) pero a un precio mucho más reducido.

Notificaciones sin sacar el teléfono. O no

La principal excusa para la utilización de los relojes inteligentes es la posibilidad de visualizar en ellos las notificaciones que nos llegan al teléfono e incluso contestarlas desde allí mismo sin tener que sacar el teléfono.

Aparentemente es una utilidad interesante para no tener que rebuscar el móvil en el bolso o sacarlo del bolsillo. Sin embargo, al final, la mayoría de la gente acaba teniendo que buscar el dichoso smartphone, porque con el tamaño de pantalla del smartwatch será difícil leer todo el contenido y, sobre todo, contestar con algo más que un monosílabo. Por lo tanto lo que parece una de las mayores ventajas que aportan no deja de ser una simple curiosidad. Y más teniendo en cuenta que muchas de las pulseras ya incorporan de una u otra manera formas de avisarnos de las notificaciones en el teléfono.

Para estar cargando cada dos por tres ya tengo un móvil

El mayor problema, desde mi punto de vista, que presentan los relojes inteligentes reside en la duración de su batería. Con tiempos máximos de 2 o 3 días (autonomías superiores son un lujo) tendremos que estar cargando el reloj de forma regular y frecuente. Y con el consiguiente riesgo de quedarnos en blanco en el momento más inoportuno (fuera de casa y sin acceso a un punto de carga).

Sinceramente, ya tenemos que cargar diariamente un montón de apartitos y aunque estemos acostumbrados a salir de casa con el cargador o la batería portátil no creo que todo el mundo esté dispuesto a incorporar un dispositivo más a sus rutinas de carga diaria.

¿Y para qué otras cosas lo puedo necesitar?

Dado que los relojes inteligentes son casi ordenadores de bolsillo podemos pensar en buscarles cualquier tipo de utilidad que se nos pueda ocurrir. Con muchas aplicaciones ya hoy en día disponibles las cosas que podremos hacer con ellos parecen ser casi ilimitadas.

Pero ¿realmente son la mejor alternativa para todas ellas?. Y lo que es más importante, ¿seremos capaces de utilizarlas en una pantalla que no llega a las dos pulgadas? La respuesta no es fácil y dependerá de factores como el diseño y funcionalidad de cada aplicación, la destreza de cada persona, las posibilidad de interaccionar con el teléfono, etc. No siempre, por el hecho de poder utilizar el reloj para algo, será la mejor solución y al final acabaremos por no utilizarlo.

A pesar de todo, es el futuro

Sin embargo y desde hace mucho tiempo, somos conscientes de que llevar un dispositivo en la muñeca que únicamente sirve para ver la hora es un desperdicio. Recordad si no aquellos relojes-calculadora que hace ya unos cuantos añitos se pusieron de moda.

reloj-calculadora

Y es que a pesar de todos los inconvenientes que hoy en día podamos encontrar en estos dispositivos, los relojes inteligentes han venido para quedarse definitivamente entre nosotros y no a mucho tardar todos (o casi todos) utilizaremos uno diariamente.

Los grandes fabricantes de relojes se han dado cuenta de esa tendencia imparable y también se han lanzado a su fabricación. A modo de ejemplo podemos citar (aunque no ha sido el único) a TAG Heuer, con su modelo TAG Heuer Connected (a un precio algo elevado, eso sí), que demuestra que el futuro pasa por los relojes inteligentes.

La salud en el punto de mira

El principal reclamo para este tipo de dispositivos, al margen de modas y tendencias, son las aplicaciones relacionadas con el mundo de la salud y el bienestar. Podemos ver en la prensa, día sí y día también, artículos que exponen nuevas funcionalidades desarrolladas con relojes inteligentes y especialmente orientadas al mundo sanitario, realizadas en muchos casos como experiencias piloto y que tratan de justificar o buscar utilidad al uso de estos dispositivos.

También en ocasiones hemos leído artículos donde distintas personas han salvado su vida gracias a uno de estos dispositivos. Grandes noticias, sin duda, pero por el momento hechos puntuales.

Nosotros, como se puede deducir, aún no encontramos motivos suficientes como para comprar un reloj inteligente pero queremos conocer vuestra opinión. ¿Ha llegado el momento de comprar un smartwatch? ¿Hay motivos y utilidades suficientes para justificar la compra de uno de estos dispositivos?

Fotos: Kārlis Dambrāns y Tim Deering

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