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TIC's

Transformando la salud digital con APIs

El entorno sanitario es una industria muy dinámica, sometida a cambios continuos y donde el nivel de desarrollo tecnológico es cada vez mayor. Sin embargo percibimos día a día que la capacidad para asumir los retos que las nuevas tecnologías plantean es un proceso lento, encontrando numerosas dificultades en el camino.

Mientras que otros sectores como la banca, el comercio o la hostelería ya han avanzado hacia modelos más desarrollados donde la tecnología se ha integrado a la perfección, la sanidad aún está dando sus primeros pasos en un camino de evolución que debe llevarnos hacia un nuevo nivel de integración y comunicación entre sistemas y aplicaciones.

Una de las mejores formas disponibles hoy en día de acelerar la adopción de cambios tecnológicos dentro de las organizaciones sería dotando a los sistemas y aplicaciones de APIs (siglas de Application Program Interface) que permitan acelerar y simplificar la comunicación entre aplicaciones. Aún poco implantadas en el entorno sanitario parece que puede ser una vía de evolución para acercar nuestro sector hacia un futuro mucho más tecnológico.

¿Qué son las APIs?

Una API es un mecanismo de programación que permite la comunicación entre una aplicación y otras con las que desee o tenga que comunicar. Su función es la de exponer y desbloquear una parte de los datos y de los procesos de negocio de las aplicaciones con el objetivo de obtener eficiencia, escalabilidad y mejora en la experiencia de usuario a través de la reutilización de la lógica de negocio y la simplificación en los procesos de comunicación.

Extender y estandarizar el uso de APIs en el mundo sanitario podría aportar grandes beneficios a todos los agentes del sector:

  • Los pacientes podrían disponer de mayor acceso a sus propios datos que les ayudaran a conocer los detalles de sus problemas de salud y tomar mejores decisiones.
  • Los profesionales podrían disponer de nuevas herramientas mejor adaptadas a sus necesidades profesionales.
  • Las organizaciones simplificarían sus procesos de gestión y reducirían sus costes mediante la utilización de la misma lógica en diferentes aplicaciones.
  • Los proveedores encontrarían mayores facilidades a la hora de implementar no sólo la comunicación entre las aplicaciones sino nuevos productos o servicios sobre los ya existentes.

Parece un poco paradójico el hecho de que un determinado proveedor, poniendo a disposición de terceros su lógica de negocio, pueda obtener un beneficio. Este es el principal motivo que hace que las aplicaciones no desarrollen o confíen en las APIs y que su nivel de implantación, al menos en el entorno de salud, sea tan limitado.

Sin embargo, permitir que terceros exploten las características clave de los sistemas aporta un notable valora añadido a los productos, siendo la base de terceros desarrollos que necesariamente se apoyan en las APIs utilizadas. De esta forma quien desarrolla una API está incrementando el valor del desarrollo, pudiendo centrar sus esfuerzos en trabajar las partes clave de sus productos y dejando a terceros participar en otros aspectos no tan importantes de los mismos.

Antes de empezar con las APIs

Dejando de lado aspectos demasiado técnicos, existen muchos puntos que deben considerarse antes de empezar a trabajar con APIs y que condicionarán tanto lo que se va a desarrollar como la forma en la que se llevará a cabo dicho desarrollo.

Cuando abrimos una aplicación al mundo a través de una API estamos ofreciendo acceso, en primer lugar, a la información contenida en ella. Por lo tanto es importante tener en cuanta que únicamente habrá que exponer aquella información que deseemos que sea accesible.

Por supuesto el punto anterior implica dos aspectos fundamentales relacionados: la seguridad y la integridad de la información.

Una API debe incluir necesariamente una capa robusta de seguridad que impida acceder a la información a todo aquel que no esté autorizado a ello. Máxime en el mundo de la salud, con datos de naturaleza especialmente sensible. Además la información enviada y recibida debe garantizar un elevado nivel de integridad que impida que dichos datos se alteren o manipulen y que lleguen a su destino tal y como fueron recogidos.

Por último, pero no por ello menos importante, una API no sólo expone datos, sino procesos de negocio. Antes de abrir la lógica de una aplicación a otros proveedores es necesario valorar si dichos procesos tienen la madurez suficiente, están suficientemente probados y validados y son realmente de utilidad y pueden aportar valor añadido al objetivo que se quiere conseguir.

¿En qué nos puede beneficiar el uso de APIs?

Sin embargo y a pesar de que se debe vigilar mucho qué y cómo se expone, la creación de APIs en el mundo de la salud digital podría aportar incontables beneficios a los proveedores y las organizaciones.

  • Permitiendo una mayor y mejor interoperabilidad entre todas las aplicaciones.
  • Liberando el acceso a los datos, de forma que otros puedan utilizarlos o explotarlos.
  • Mejorando la experiencia de usuario a través de nuevas aplicaciones y sistemas que, utilizando la información contenida en los sistemas, aporten soluciones innovadoras.
  • Facilitando la evolución y adaptación hacia nuevos modelos de negocio que, basados en la tecnología, puedan utilizar la base disponible para integrarse en ella de forma rápida y sencilla sin necesidad de cambios traumáticos.

Es tiempo de cambiar el chip y empezar a pensar en que estamos en un mundo cada vez más abierto que requiere de un cambio de mentalidad. Ya no trabajamos en entornos cerrados, aislados, y es cada vez más habitual la necesidad de comunicarnos con terceros para acceder o enviar información. El desarrollo de APIs en el mundo sanitario facilitaría enormemente esta evolución y permitiría dar un gran paso hacia una salud cada día mas digital.

¿Conocéis o tenéis experiencias en el uso de las APIs en el mundo sanitario? ¿Pensáis que pueden ser útiles en este sector? Contadnos vuestra opinión.

Foto: Tsahi Levent-Levi

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