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eSalud

La eSalud requiere estabilidad IT

Cualquiera que esté involucrado en el mundo de las tecnologías de la información sabe que la industria se encuentra en un momento de gran transformación y consolidación. Nuevos avances tecnológicos se presentan semana tras semana y crece sin parar el número de alternativas disponibles a todos los niveles.

Estos cambios, que afectan prácticamente por igual a todos los sectores, tienen un gran impacto en el mundo de la salud, donde los procesos de adopción y renovación tecnológica tienen un ritmo inferior al de otros. No obstante dichos avances no terminan de llegar a ella, en parte por el elevado número de cambios que se producen en ellos y que no permite que se consoliden antes de ser modificados.

¿Puede asumir la sanidad el ritmo de cambio tecnológico actual?

En este escenario de variación constante la pregunta que lanzamos es si el sistema sanitario actual está en disposición de asumir el elevado ritmo de cambio tecnológico que actualmente está teniendo lugar.

A la vista de lo que sucede hoy en día la respuesta más evidente es que NO. Las organizaciones sanitarias no están preparadas para cambiar tan rápidamente como el mercado espera que lo haga. Es cierto que el ritmo podría ser algo más elevado pero no es menos cierto que nunca podrá ser tan alto como las aparentes necesidades del mercado exige.

¿Quién demanda los cambios tecnológicos?

Son muchos los factores o los motivos que demandan los cambios tecnológicos y no es sencillo buscar un único responsable para ello.

La propia sociedad (los pacientes) y los mismos profesionales son, en parte, demandantes de nuevas tecnologías que faciliten su labor diaria, su relación con los propios servicios sanitarios o la gestión de sus problemas de salud. Pero sin duda el gran responsable es el propio mercado y las compañías que participan en él.

Las empresas de tecnología están inmersas en un proceso de constante innovación, evolución y mejora de sus productos y tratan de abrirse camino en un mercado altamente competitivo que exige de un constante desarrollo. Son ellas las que, en muchos casos, plantean la necesidad de cambio antes de que éste sea reclamado por los diferentes agentes.

La evolución es necesaria, pero en su justa medida

No es malo que la tecnología evolucione, todo lo contrario. Esa evolución es la que permite avanzar, abrir nuevas posibilidades para los pacientes, ofrecer nuevas alternativas a los profesionales, mejorar las herramientas de las organizaciones. En resumen, para poder mejorar el mundo de la salud, la innovación no sólo es necesaria sino imprescindible.

Sin embargo este escenario tan variable impone en muchas ocasiones una velocidad de adecuación tecnológica que las organizaciones de salud no pueden asumir. Pero, ¿es necesario que se ajusten a él?.

Las organizaciones y sus gestores (especialmente en el ámbito IT) deben elegir el ritmo de cambio adecuado a su situación, sus necesidades y sus recursos. De nada sirve tratar de abordar una renovación tecnológica si no se está preparado para ello ya que, con toda seguridad, derivará en un rotundo fracaso.

Es imprescindible abordar un cambio de estrategia

Uno de los obstáculos más importantes a la hora de crear sistemas que aporten verdadero valor añadido es la naturaleza aislada y dispersa de las aplicaciones actuales. En la mayoría de las ocasiones los sistemas de información no han sido diseñados para compartir información o para interoperar con otros sistemas y eso se nota en cualquier proceso de intercambio que se quiera llevar a cabo.

Debido a este aislamiento tenemos tendencia a abordar los cambios “en bloque”, empezando por un sitio pero realizando una expansión completa a todos los puntos de las organizaciones en un espacio corto de tiempo.

Las posibilidades que ofrece la tecnología hoy en día son infinitas. Nuevos sistemas de análisis y explotación de información, portales de pacientes, dispositivos interconectados, aplicaciones móviles … prometen beneficios muy importantes en los sistemas de salud, pero encuentran muchas dificultades para interoperar con los datos y la información disponible, lo que complica en gran medida su desarrollo e implantación.

Si queremos permitir una evolución más rápida de los sistemas sanitarios y la incorporación progresiva de nuevas tecnologías debemos cambiar nuestra forma de pensar y abordar una estrategia donde la información sea la protagonista. De la capacidad de estos sistemas para compartir sus datos dependerá en gran medida el desarrollo de nuevos productos que, utilizando esta información como base, puedan aportar novedades al mundo sanitario.

Es necesaria una cierta estabilidad tecnológica

Ser capaz de adaptarse a los rápidos cambios que el mercado tecnológico exige requiere un esfuerzo muy importante a las organizaciones sanitarias.

Para que el mundo de la esalud pueda asumir cambios tecnológicos a gran escala es necesario que éstos estén fuertemente asentados en el mercado, con soluciones probadas y validadas que ofrezcan realmente beneficios al sistema.

¿Pensáis que la tecnología cambia demasiado rápido como para que las organizaciones sanitarias puedan afrontar las novedades?

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