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¿Funcionan realmente las pulseras de actividad?

Desde que surgieron, hace unos años, las pulseras de actividad y más recientemente los relojes inteligentes (o smartwatches) han prometido siempre una revolución en la forma de entender la salud personal. No obstante, una duda siempre ha estado presente: ¿son realmente efectivas para mejorar la salud de las personas?

Ahora que estos dispositivos han adquirido madurez y ha pasado tiempo suficiente empiezan a surgir voces y estudios que hablan de la efectividad de los mismos y de si realmente son eficaces para motivar a los usuarios a realizar actividad física y mejorar sus parámetros de salud.

Los fabricantes dicen que sí

Lógicamente los fabricantes de este tipo de dispositivos indican que la mejora en la salud de las personas es significativa. Así lo afirma Fitbit, el gran fabricante de wearables destinados a la monitorización de la actividad.

A través de un estudio publicado recientemente y dirigido por la empresa Springbuk han mostrado una reducción significativa en los gastos derivados de sus problemas de salud (un 25% durante el primer año de uso y cerca de un 47% en aquellos que estuvieron empleando estos dispositivos a lo largo de más tiempo) en pesonas participantes en diferentes programas de bienestrar corporativo. Así mismo mostraron mejoras en otros parámetros clínicos como el nivel de colesterol o de glucosa.

Estudios independientes indican que no

Sin embargo la opinión de los fabricantes contrasta con la de otras organizaciones e incluso con la sensación de muchos usuarios, que consideran que el uso de estos dispositivos no contribuye a la mejora general de la salud de aquellos que se deciden a emplearlos.

Un estudio publicado por la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology y llevado a cabo sobre un grupo de 800 personas entre 21 y 65 años mostró que el uso de pulseras de actividad no había supuesto ninguna ayuda para la mejora de la presión sanguínea o para la reducción de peso en los voluntarios.

Un segundo estudio publicado en la revista JAMA (The Journal of The American Medical Association) sobre una población de 470 personas con problemas de obesidad, mostró idénticos resultados en aquellas personas que utilizaron dispositivos de monitorización para el control y el estímulo de las rutinas de ejercicios. En este caso aquellas personas que no utilizaron ningún dispositivo digital obtuvieron mejores resultados que los que los emplearon.

Lo que importa es lo que haga cada persona

En todos los casos lo que se demuestra es que, por sí mismas, las pulseras de actividad no consiguen motivar lo suficiente a los usuarios para que el hecho de llevarlas y controlar su propia actividad suponga una mejora en sus parámetros de salud.

Existen otros componentes quizás más importantes que determinarán si las personas son capaces de cambiar sus hábitos y mejorar con ellos su condición física y de salud. Entre ellos los económicos (recibiendo incentivos por el uso de los sistemas) o los sociales (compitiendo con otras personas para ver quién alcanza antes sus objetivos).

La propia experiencia tras meses de uso de uno de estos dispositivos nos indica igualmente que por sí mismos los monitores de actividad no sirven para obtener la motivación suficiente para cambiar los hábitos, siendo necesario un plus para comprometerse en la consecución de los objetivos.

¿Qué pasará con las pulseras de actividad?

Aunque las pulseras de actividad aún tienen una importante cuota de ventas, el recorrido de este tipo de dispositivos es ya muy limitado. La evolución de los relojes inteligentes y otro tipo de dispositivos similares está sustituyendo a las simples pulseras de monitorización, ofreciendo mas funcionales en dispositivos del mismo tipo.

Los fabricantes se han dado cuenta y hoy por hoy ya quedan pocos dispositivos exclusivamente dedicados a la medición de actividad. Éstos están siendo sustituidos por otros más completos que ya integran también notificaciones del teléfono y otro tipo de funcionalidades más avanzadas que ayudan a los usuarios a mantener el uso de los mismos más allá de las primeras semanas de uso. Veremos hacia dónde evolucionan con el paso de los años.

En definitiva, aún queda tiempo para saber si las pulseras y los monitores de actividad son efectivos para mejorar los parámetros de salud de las personas que los emplean. Surgirán en el futuro muchos otros estudios que podrán demostrar si realmente sirven o son únicamente una moda tecnológica pero lo que está claro es que siempre dependerá de la voluntad y el compromiso de las personas.

¿Cuál es vuestra opinión? ¿Pensáis que las pulseras de actividad son eficaces para mejorar la salud de las personas?

Foto: Intel Free Press

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