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¿Confía realmente el mundo de la salud en la tecnología?

Cada vez ponemos en manos de la tecnología más y más procesos y acciones que antes realizábamos manualmente, tanto en nuestra vida diaria como profesional. Es inevitable porque la tecnología forma parte de nuestra vida diaria y cada vez lo hará con mayor profundidad.

Sin embargo hay ocasiones en las que optamos por hacer las cosas a mano, prescindiendo de los medios tecnológicos disponibles. En ese momento te planteas preguntas y, analizando las posibles respuestas te das cuenta de que no es tan sencillo ofrecer un simple sí o no. Es el caso de la tecnología relacionada con el ámbito sanitario y los profesionales que deben utilizarla. ¿Confía realmente el entorno sanitario en la tecnología que lo rodea?

Aunque todo el mundo dirá que sí …

Si preguntamos a cualquier profesional (o casi a cualquier persona) si confía en la tecnología que rodea al mundo sanitario seguramente la gran mayoría contestará con un rotundo sí. Y no es falso.

Vivimos rodeados de dispositivos y no podemos ignorarlos ni enfrentarnos al hecho de que cada vez será más habitual que acciones o tareas que hacíamos manualmente pasen a ser realizadas directamente por máquinas o, al menos, tomen parte en el proceso. Es el futuro, que ya ha llegado, y que continuará cambiando la forma en la que hacemos las cosas día tras día.

En este camino hemos incorporado infinidad de dispositivos médicos que ayudan de forma indiscutible al trabajo diario de los profesionales. Cirugía, diagnóstico por imagen, monitorización de constantes, laboratorio, … son muchas (por no decir todas) las especialidades que se benefician de procesos tecnológicos y dispositivos en su día a día. Por no hablar de los sistemas de historia clínica, estaciones de trabajo (médicas y de enfermería) y otras aplicaciones informáticas que empleando los ordenadores ofrecen gran cantidad de información a estos mismos profesionales.

… la realidad es que no siempre se confía

Pero si analizamos con más detalle algunos de los procesos que conviven en el mundo sanitario nos daremos cuenta de que procesos, acciones o incluso actitudes contradicen esta afirmación.

Pongamos un ejemplo sencillo. A pesar de que los sistemas informáticos registran (casi) siempre bien la lista de trabajo de una consulta externa, los profesionales aún desean trabajar con la lista en papel (recordamos la entrada referente al Hospital sin Papeles que escribimos hace ya algún tiempo). Es evidente que esta forma de trabajo está relacionada con la comodidad y rapidez que necesitan los profesionales pero también, y hasta cierto punto, con la confianza en los sistemas de información.

Esta confianza es uno de los grandes lastres que está retrasando, por ejemplo, el arranque de los proyectos de bigdata en el entorno sanitario. Es difícil afrontar el análisis de la gran cantidad de datos generados por los sistemas sanitarios pero, una vez realizado, es también complejo contrastar los resultados ofrecidos por los procesos analíticos. Esto genera cierto grado de desconfianza o falta de credibilidad que hace que, por ahora, no estemos viendo los resultados esperados en este ámbito de actuación.

Los procesos informáticos tienen que demostrar muchas cosas

Y quizás éste sea el quid de la cuestión: la confianza. Aunque podamos buscar muchos otros motivos al posible rechazo de la tecnología en el ámbito sanitario, el hecho más importante es que los profesionales deben confiar plenamente en la tecnología que les rodea y para ello ésta tiene aún muchas cosas que demostrar. No olvidemos que estamos tratando con la salud de las personas y no se puede jugar con ella.

La tecnología tiene que demostrar eficacia y eficiencia a todos los niveles. Tiene que demostrar, antes de pedirle a un profesional que la utilice, que hará lo que tiene que hacer, que lo hará bien, y que lo hará en un tiempo razonable y aceptable. No valen excusas.

Pero también tiene que ofrecer resultados que los profesionales puedan contrastar. No podemos pedirle a un profesional que confíe en un valor ofrecido por un algoritmo informático (por ejemplo) si antes no le hemos demostrado (y aun así dudará) que el valor es correcto.

La participación de profesionales sanitarios genera confianza

Un aspecto que genera habitualmente mucha confianza es la participación de profesionales sanitarios en los procesos de análisis y definición de los sistemas y tecnologías involucradas en el sector de la salud. Su ayuda, su apoyo y, sobre todo, su validación (contrastando los resultados ofrecidos) son (casi) siempre una garantía de que lo se se está haciendo será válido para el colectivo sanitario.

En esta línea, y afortunadamente, es cada vez más habitual que profesionales sanitarios formen parte de los equipos técnicos responsables de crear nuevas aplicaciones y dispositivos. Y esto es una buena noticia porque los resultados del trabajo de todos, colaborando codo con codo, serán sin duda mucho mejores.

¿Cuál es vuestra opinión? ¿Creéis que el mundo sanitario confía en la tecnología que lo rodea?

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