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Interoperabilidad

La integración, al rescate de la eSalud

Es de sobra conocido que somos grandes defensores de los procesos de interoperabilidad e integración de sistemas y aplicaciones. Su utilidad, más allá de toda duda, es innegable pero también muchas veces la magnitud de sus posibilidades es desconocida por la gran mayoría de agentes.

Porque la integración no sólo sirve para enviar mensajes entre un origen y uno o varios destinos. Los procesos de integración son responsables de muchas otras  funciones si cabe más importantes y sin las cuales viviríamos en un entorno completamente aislado y exento de comunicación. Y es crucial conocerlas y aprovecharlas para sacar el máximo partido a la información que ya se está recogiendo en las diferentes fuentes disponibles.

Mucho más que mandar mensajes

Uno de los mayores errores que podemos cometer hoy en día es considerar a la integración como un simple elemento de transmisión de información. Es cierto que el envío y recepción de mensajes es una de sus principales misiones pero existen muchas otras, no tan conocidas, pero más importantes si cabe.

Algunas de las funciones más importantes para que las que podemos utilizar los servicios de integración son:

  • Traductor universal.

Cuando dos aplicaciones o sistemas tienen que comunicarse tienen que hablar el mismo idioma, tanto técnica como funcionalmente. Si esto no sucede serán los servicios de integración los que hagan de elemento traductor permitiendo convertir de un lenguaje a otro.

En muchas ocasiones estas diferencias se hacen especialmente complejas y son los servicios de integración los que acuden al rescate de los sistemas para facilitar esa comunicación, simplificando los procesos y permitiendo el intercambio.

  • Hacer comunicable lo que no se puede comunicar.

Dentro de este proceso de traducción también es necesario, en algunos momentos, comunicar con dispositivos que no están preparados para establecer diálogos con otros sistemas. Es entonces la integración quien busca los mecanismos para que, de una forma o de otra, se pueda integrar la información recogida por esos dispositivos. Se permite de esta forma ampliar la funcionalidad de los equipos más antiguos, aumentar la vida útil de los mismos e integrar la información en los repositorios comunes (como puede ser la historia clínica de los pacientes).

  • Revisar y simplificar los procesos operativos.

Dentro de los procesos de puesta en marcha de servicios de integración siempre se debe realizar un análisis de los procesos operativos que se llevan a cabo. Es una tarea clave para que el resultado final sea óptimo y la integración debe ayudar no sólo a llevar a cabo este análisis sino también y a través del intercambio de información, a simplificarlos, aumentando su eficiencia y mejorando la información de la que disponen los profesionales para su trabajo.

  • Flexibilizar y ayudar a las aplicaciones.

Pero no sólo hablamos de dificultades con los dispositivos. Las propias aplicaciones muchas veces no están diseñadas o preparadas para realizar intercambios de información. La integración es capaz de salvar esas dificultades y permitir la comunicación más allá de las barreras técnicas o funcionales que se le plantean.

De la misma forma, los servicios de integración también pueden, en algunos momentos, aportar funcionalidad que las aplicaciones, por uno u otro motivo, no pueden incorporar en su proceso de desarrollo.

  • Ayuda a la decisión y explotación de información.

Aunque no demasiado habitualmente (o sí, depende de las situaciones), también hay ocasiones en las que los servicios de integración son responsables de realizar extracciones de información y adaptar su contenido y formato al necesario para que otras aplicaciones puedan explotarla correctamente.

Seguramente nos habremos dejado alguna funcionalidad más por el camino pero estas, de por sí, ya son suficientemente importantes para hacernos una idea de la capacidad que tienen los sistemas de integración en el ámbito sanitario.

Estrategia y flexibilidad

Estos motivos hacen que la estrategia de diseño y construcción de un sistema de integración sea crítica para que todas las aplicaciones puedan convivir, intercambiar información y beneficiarse de todas las ventajas que puede aportar.

Dentro de este diseño es fundamental que los motores de integración sean suficientemente flexibles y adaptables para que puedan dar cabida a todas las opciones que se puedan plantear. Se trata, sin duda, de una de las mejores inversiones que se puede realizar, aunque muchas veces no se lleve a cabo de la manera correcta.

Más que un proceso, un servicio

En contra de lo que muchos piensan, la integración es un elemento diferencial para asegurar el buen funcionamiento de las aplicaciones y la satisfacción de los profesionales.

Pero sus posibilidades van mucho más allá del simple intercambio de información. Por ese motivo debemos considerar a la integración como un servicio, más que un simple proceso técnico. Un servicio que, debidamente diseñado, construido, mantenido y valorado, debe aportar gran valor añadido al trabajo del resto de agentes.

¿Creéis que la integración debe considerarse como un proceso o como un servicio? ¿Qué importancia tiene para vosotros este tipo de servicio?

 

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