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Comunicación médico-paciente en la era de la eSalud (II)

En el anterior articulo hablábamos de las características principales que deberían tener los nuevos mecanismos de comunicación para ser empleados entre médicos y pacientes. La clave, como ya decíamos, está en la seguridad y la confidencialidad, condiciones imprescindibles para dar por válida cualquier solución que queramos llevar a la práctica.

Repasamos ahora los principales medios tecnológicos que podrían permitir la comunicación médico-paciente y su estado con respecto a estos dos puntos clave.

La era de la mensajería instantánea

Cuando hablamos de comunicación, seguro que lo primero que nos viene a la cabeza a todos son los programas de mensajería instantánea. Whatsapp, Telegram, Sanpchat, Line, Facebook Messenger o Hangouts son algunos ejemplos de aplicaciones que sin duda todos tenemos instaladas (una o incluso varias) en nuestros teléfonos y que utilizamos habitualmente en nuestras conversaciones. En este contexto es normal pensar que podría ser un sistema adecuado de comunicación pero, ¿realmente lo es?.

Recientemente hemos asistido a un gran alboroto en los medios de comunicación a cuenta de la encriptación de extremo a extremo en Whatsapp. Aunque es una buena noticia para todos los que usamos, es una funcionalidad que otros clientes ya implementaban anteriormente y que esta aplicación había descuidado. Éste era uno de los motivos por los que no se consideraba un mecanismo de comunicación válido en el entorno sanitario.

En esta línea hay otras aplicaciones que esgrimen la privacidad por bandera. La más conocida es sin duda Telegram, cuyo crecimiento se ha apoyado en gran medida en sus características de seguridad diferenciales con respecto a otros servicios. Algo más desconocidas, Wire o Signal (la aplicación recomendada por el conocido Edward Snowden) también hacen gala de niveles de seguridad que podrían ser adecuados para el entorno sanitario. No obstante y en todos los casos la identificación del usuario se basa completamente en la confianza de que el número de teléfono o nombre de usuario sea el correcto, sin garantías de que al otro lado se encuentre realmente nuestro paciente. La confidencialidad, por lo tanto no está garantizada.

Por otro lado, cuando pensamos en mensajería instantánea imaginamos un entorno donde yo escribo y de forma más o menos inmediata me contestan. Sin embargo, y pensando en nuestro médico, ¿podemos pedirle que, sea cual sea nuestra duda o consulta, nos responda rápidamente y sea cual sea la hora? Evidentemente, de esta forma la comunicación no podría funcionar.

Por lo tanto la mensajería instantánea no parece en estos momentos, y con las aplicaciones actualmente disponibles, una alternativa válida para la comunicación entre médicos y pacientes.

El correo electrónico de toda la vida

El correo electrónico es la forma tradicional de comunicación de la era digital. Aunque muchos han pronosticado la muerte del email, lo cierto es que aún se utiliza y mucho (a veces en exceso) en el ámbito profesional e incluso en el personal aunque mucho menos que antes.

A diferencia de lo que sucede con la mensajería instantánea, el uso que hacemos del email no presupone una respuesta inmediata sino que entendemos que podrá contestarse cuando sea posible. De esta forma, cuando enviamos un correo asumimos un tiempo de respuesta más o menos amplio en función de la situación del receptor.

Sin embargo el correo electrónico adolece de las mismas carencias de seguridad y privacidad que otros sistemas de mensajería. En muchos casos ni se cifran las comunicaciones ni los propios mensajes guardados en los buzones con lo que es relativamente sencillo acceder a los datos enviados o recibidos.

No obstante existen diversas iniciativas que utilizando como base el envío de correos electrónicos permiten realizar comunicaciones seguras entre emisores y receptores. Es el caso, por ejemplo, del desconocido servicio de Apartado Postal Electrónico de Correos, que permite disponer de buzones personales y acceder a ellos de forma segura empleando certificados digitales o el propio DNI-e. De esta forma se asegura por un lado la seguridad de la información y se garantiza que unicamente será el paciente quien pueda leer el correo electrónico enviado.

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También podemos encontrar a través de la Red otros servicios de correo electrónico cuya base es la protección de la información. Es el caso, por ejemplo, de ProtonMail, recientemente creado en el CERN, o Dark Mail aunque el espectro de alternativas es amplio. No obstante y en todos los casos, la diferencia fundamental con el servicio de correos es la identificación del titular de las cuentas, que no está garantizada (a diferencia de lo que sucede en el apartado postal electrónico).

Aunque no todos los servicios de email presentan características válidas algunos de ellos incluyen funcionalidades que pueden resultar interesantes para asegurar una correcta comunicación entre médicos y pacientes.

La teleconsulta

En los últimos años estamos asistiendo al nacimiento de una nueva modalidad de atención sanitaria basada en el uso de tecnologías como la telepresencia o videoconferencia. La teleconsulta está de moda y puede suponer un cambio significativo en la forma en la que se prestarán determinados servicios sanitarios.

En este caso y dado que paciente y profesional se puede ver cara a cara la confidencialidad está garantizada (que el mensaje llegue realmente al paciente) y por lo tanto únicamente habrá que tener en cuenta la seguridad en el tránsito de la información. En este sentido la mayoría de los programas del mercado cuentan con sistemas de protección y encriptación que hacen que sea cuando menos complicado acceder a dicha conferencia y por lo tanto aportan ese nivel de seguridad necesario para que nadie se pueda “colar” en una de nuestras teleconsultas con nuestros médicos.

Otras alternativas

El mundo digital está en constante evolución y cada día surgen nuevas iniciativas de comunicación que, dependiendo de los casos, podrían ser utilizadas para permitir la comunicación entre médicos y pacientes.

Una alternativa puede ser la de recurrir a plataformas a medida diseñadas para dar cobertura a médicos y pacientes y posibilitar la comunicación entre ellos. En estos entornos creados ad hoc es más sencillo encontrar implementadas las medidas de seguridad necesarias para asegurar la confidencialidad. Un ejemplo lo podemos encontrar en pingmd, diseñada explícitamente para estos fines.

Sin llegar a diseñar una plataforma completa, otra alternativa la encontramos en el Servicio Andaluz de Salud y su aplicación de mensajería instantánea específicamente creada. Fran Sánchez Laguna desde su bitácora nos ofrecía hace ya tiempo una visión muy completa de esta solución y nos muestra un ejemplo de otro camino a seguir, como es la creación de aplicaciones específicas.

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Integración con las plataformas actuales

En cualquier caso e independientemente de la tecnología que se decida utilizar o del medio que se elija, el punto más importante debería ser la integración con los sistemas de información de los centros y organizaciones.

Este punto, que parece poco relevante, permitiría por ejemplo gestionar las comunicaciones dentro de las agendas de los profesionales (evitando interrupciones en el resto de tareas y controlado este tipo de actividades), añadir mecanismos de seguridad adicionales a las propias comunicaciones para garantizar esa confidencialidad y seguridad que reclamamos y, por descontado, hacer que toda la información constase en la historia clínica de los pacientes.

¿Qué medios de comunicación actuales creéis que pueden ser validos entre médicos y pacientes? ¿Nos hemos dejado alguno? Esperamos vuestros comentarios.

Foto: Eduardo Woo

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Comentarios

Un comentario en “Comunicación médico-paciente en la era de la eSalud (II)

  1. Creo que cualquier forma de comunicación médico-paciente puede ser válida y eficaz si se emplea de manera correcta. Comprendo que los profesionales sanitarios sean un poco reacios a dar sus email o móviles a los pacientes, pero en el caso de enfermedades crónicas se hace necesaria una mayor accesibilidad por parte del profesional sanitario.

    La clave: formar a ambos sobre las ventajas y el correcto uso de las nuevas tecnologías en salud. Los pacientes estamos trabajando en ello 🙂 . Somos conscientes de es necesario un conocimiento previo de nuestra patología, los síntomas y su gravedad…

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    Publicado por Nuria | 14/08/2016, 08:27

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